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Laura Baena: 'El teletrabajo debe ser regulado con perspectiva de género y estructuras para la conciliación'

Alternativas organizó un debate titulado 'Teletrabajo y conciliación', con el objetivo de analizar la transformación del mundo laboral por el confinamiento y los posibles efectos negativos en las mujeres

17 junio 2020

La Fundación Alternativas organizó un debate on-line titulado ‘Teletrabajo y conciliación’, con el objetivo de analizar la transformación de amplios sectores del mundo laboral debido al confinamiento provocado por la crisis del Covid-19. Con el paso de los días, la sociedad española comenzó a descubrir que las ventajas e inconvenientes del teletrabajo son mucho más complejas de lo imaginado. Sobre todo, por lo que se refiere a la conciliación de la vida laboral y personal. En estos momentos, el mercado laboral se enfrenta al reto de incorporar el teletrabajo a una sociedad acostumbrada al trabajo presencial, en el que muchas veces se mide el esfuerzo por las horas que se pasan en la oficina. Además, el seguimiento de la puesta en marcha de la medida está sacando a la luz los efectos negativos del teletrabajo en las mujeres. Estas han visto incrementada la carga de trabajo con las tareas domésticas y los cuidados, y en muchas ocasiones se han visto obligadas a reducir su jornada laboral. Moderado por Inma Ballesteros, directora de Cultura y Comunicación de la Fundación Alternativas, el encuentro virtual contó con varios expertos en la materia.

Carlos Gutiérrez, secretario de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo de CCOO, criticó la situación derivada de la pandemia del Covid-19, ya que, a su entender, durante estos tres meses “no hemos teletrabajado, sino que hemos improvisado un teletrabajo de emergencia” que no ha estado regulado y controlado, y que no ha “garantizado” los derechos de los trabajadores y no ha permitido potenciar sus “aspectos positivos”.

Laura Baena, fundadora del Club de las Malasmadres y presidenta de la asociación Yo No Renuncio, defendió la regulación del teletrabajo “con perspectiva de género” porque hasta ahora en España “no ha habido estructuras que apoyen la conciliación”, y la crisis sanitaria ha “destapado la mala gestión que se venía llevando a cabo en este aspecto, ya que los dos pilares de la conciliación han sido los abuelos y las escuelas infantiles”, y por parte de las empresas sólo se adopta “la reducción de jornada o la excedencia”.

Diego López, gerente de Digital Work Place de Telefónica, apuntó al teletrabajo como una “oportunidad” con aspectos positivos que “nos ha permitido constatar que se puede teletrabajar y alcanzar los objetivos de las empresas”, aunque señaló que la pandemia ha forzado unas condiciones “a lo bruto” que no han sido en ningún caso las “óptimas” y deseables, y no han permitido a las compañías trazar unos planes adecuados. A nivel técnico, López puntualizó que las Pymes necesitan una buena conectividad y dispositivos adecuados, algo que “debemos interiorizar y aprender a gestionar más eficientemente”, y afirmó que ya “no hay vuelta atrás” en lo que se refiere a la expansión del trabajo telemático. Sobre la conciliación, aclaró que “ya era un problema antes, y el teletrabajo nos debe ayudar a mejorar este aspecto porque nos proporciona más herramientas”.

Olga Gómez, economista del Desarrollo que participó en el debate desde Washington DC, comentó que la perspectiva del teletrabajo en Estados Unidos es “muy diferente”, ya que su penetración es mucho más elevada que en España, por lo que, a su juicio, permite “mejorar” la conciliación y el “progreso profesional” femenino. Gómez explicó que las realidades de ambos países son “muy distintas” porque en Estados Unidos el 62% tiene posibilidad de teletrabajar, frente al 22.3% de España, y el 31% de las personas que teletrabajan al otro lado del Atlántico lo hacen entre el 80% y el 100% de su jornada.

Para Gutiérrez, “la flexibilidad debe ser pactada porque el teletrabajo se despliega en un contexto de subordinación, lo que para las empresas significa disponibilidad total de los trabajadores, y tanto en España como en Europa se está regulando la desconexión digital por la problemática de estar 24 horas conectado y produciendo. Nadie se niega al teletrabajo, pero existen cuestiones como la imposibilidad de desconectar, el hecho de facilitar los medios para trabajar, o las posibles discriminaciones por no disponer de espacios adecuados en casa, que deben ser reguladas”.

TECHO DE CRISTAL

Según Baena, lo que ha ocurrido en España es que las mujeres que son madres están “atrapadas” en las medidas de conciliación, porque les aleja del mercado laboral, “ampliando la brecha salarial” y cercenando sus posibilidades de crecer laboralmente y de “romper el techo de cristal. Teletrabajar no es trabajar cuidando de los hijos al mismo tiempo, ya que genera estrés y ansiedad, y tiene muchas más interrupciones que los hombres, y muchas están teletrabajando de madrugada. Siete de cada diez mujeres con hijos afirman que no han podido crearse un espacio de trabajo adecuado para ellas”.

Por su parte, López sostuvo que el proceso cultural es “imprescindible” en la gestión del cambio en una empresa hacia el trabajo telemático, aunque lo “ideal” sería la convivencia con el presencial, y matizó que “necesitamos el teletrabajo como sociedad” a nivel medioambiental, porque en los tres meses de confinamiento “hemos generado mucha menos contaminación y la calidad del aire en las ciudades ha mejorado ostensiblemente”.

Para Gómez, el factor cultural es “determinante”, ya que en España sigue existiendo una cultura del “presentismo” que no ocurre en Estados Unidos. Por otro lado, aseguró que el teletrabajo proporciona una importante “reducción de costes”, mientras que el acceso a la tecnología y la brecha digital es también un factor clave, ya que el sector “más vulnerable de la población va a ser el más perjudicado”, pero también las zonas más “despobladas” de España. A su entender, “el teletrabajo aporta beneficios en productividad, por un mayor compromiso de los empleados; a nivel de salud porque genera menos ansiedad y estrés; evita accidentes y ahorra tiempo de desplazamiento y te proporciona más para conciliar; te ofrece más horas de sueño; mejor dieta; y menos enfermedades ya que se reduce el riego de contagio entre personas en los lugares de trabajo”.

Isaac Vitini, director general de RRHH de ING, indicó que en su empresa fomentan medidas para “facilitar la conciliación”, como limitar el horario de reuniones entre las 10 y las 16 horas, o el acotamiento del envío de emails o llamadas, “porque queremos que la gente descanse para que sea más productiva”. En este sentido, concretó que “el teletrabajo te permite ser más productivo, pero damos la flexibilidad de elegir trabajar desde casa o ir a la oficina, y hemos visto que cuando das esa libertad los trabajadores no quiere estar los cinco días en casa. Lo importante es potenciar medidas que fomenten el teletrabajo y no legislar para complicarlo. También es importante dar pasos hacia la igualdad: estamos muy lejos, pero el teletrabajo también puede ayudar”.

Durante el debate se plantearon una serie de encuestas a la audiencia. Un 87% opinó que las empresas españolas no están preparadas para el teletrabajo; un 58% afirmó que no ampliará la brecha de género; y un 72% votó que facilita la conciliación.

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